Cultura | Daniel Bayones presenta su primer libro: “Crónicas del Bar La Roquelina”, un viaje a la memoria de un barrio y sus personajes
La obra reúne 41 historias inspiradas en el histórico bar de su abuela Roquelina, los personajes que marcaron una época y la vida cotidiana de un sector emblemático de Laprida. Tras la entrevista con Laprida Noticias, el autor llevó el primer ejemplar a su madre, María Esther Sánchez, quien además fue la encargada de elegir el diseño definitivo de la tapa

Con la emoción de quien cumple un sueño largamente esperado, Daniel Bayones presentó su primer libro, “Crónicas del Bar La Roquelina”, una obra que busca rescatar la memoria de uno de los lugares más recordados de Laprida y de quienes le dieron vida durante décadas.
El libro, compuesto por 41 relatos, nació con un objetivo muy claro: homenajear a su abuela Roquelina, una mujer que marcó profundamente su infancia y la de toda su familia.
“Cuando lo inicié, lo hice pensando en mi abuela. La idea era rescatar su memoria“, contó Bayones durante la entrevista con Laprida Noticias.
Aunque el título hace referencia al Bar La Roquelina, el establecimiento llevaba originalmente el nombre de “Tres Hermanos”, en alusión a los tres hijos de Roquelina, entre ellos María Esther Sánchez, madre del autor.
Un bar que fue mucho más que un bar
Ubicado en la esquina de Pellegrini y 9 de Julio, frente a la Liga Lapridense de Fútbol, el bar funcionó entre las décadas del ’70 y ’80, convirtiéndose en un verdadero punto de encuentro para vecinos, trabajadores y personajes muy conocidos de la comunidad.
“Nosotros nos criamos ahí. De chicos atendíamos el bar, éramos los barman, despachábamos vino a los parroquianos. Era otra época; no había celulares, había pelota, bolitas y la calle era nuestro lugar de juego”, recordó.
Pero además del bar, el edificio funcionaba como un conventillo donde vivían varias familias, algo que terminó enriqueciendo aún más las historias que hoy forman parte del libro.

Los personajes que hicieron historia
En sus páginas aparecen nombres profundamente ligados a la memoria popular de Laprida, como Surdo Loyola, Buceta, Don Palavecino, Don Cornet, además de vecinos, comerciantes, deportistas y dirigentes que marcaron una época.
Bayones también dedica capítulos enteros al barrio donde creció, recordando a figuras como el exintendente Bocha López, el corredor Alberto Castello, el concejal Obdulio Pais, el dueño del Cine Sarmiento y tantos otros personajes entrañables.
“En ese pedacito de barrio convivía gente muy importante para Laprida y sentí que sus historias también merecían quedar escritas.”
Tres capítulos para reconstruir una época
La obra está dividida en tres grandes ejes:
- La abuela, el bar y sus personajes.
- La infancia, el fútbol y las canchas.
- Los personajes entrañables del barrio y otras historias.
Cada relato intenta reconstruir una forma de vivir que, según el autor, hoy parece muy lejana.
“La modernidad hizo que nos olvidáramos un poco de cómo éramos. Antes jugábamos a la pelota en el medio de la calle y cuando pasaba un patrullero levantábamos la pelota y seguíamos jugando.”

Un año de escritura y más de dos años de proyecto
Si bien la idea comenzó hace más de dos años, Bayones explicó que la escritura demandó aproximadamente un año de trabajo.
Muchas historias debieron ser consultadas previamente con familiares de los protagonistas para asegurarse de que estuvieran de acuerdo con su publicación.
Antes de enviar el manuscrito a la editorial, también buscó la opinión de personas cercanas.
Primero se lo mostró a Pablo Torres, quien escribió la contratapa, y luego a su esposa Jorgelina, quienes lo animaron definitivamente a publicar el material.
Aprender a escribir
Bayones reconoce que escribir un libro también implicó estudiar.
“Lo que más trabajo me dio fueron los diálogos. Tuve que hacer un curso por internet para aprender a escribirlos correctamente.”
Confesó además que muchas ideas nacían mientras corría.
“Correr me ayuda muchísimo. Voy pensando lo que quiero escribir, vuelvo a casa y lo vuelco en el papel.”

Una tapa hecha desde los recuerdos
La publicación estuvo a cargo de la editorial Punto y Aparte, aunque Bayones quiso involucrarse personalmente en uno de los aspectos más importantes: la portada.
El diseño fue realizado por el diseñador gráfico Jaime Riviere, quien trabajó sobre una descripción detallada del histórico bar, ya que no existían fotografías del lugar.
“Yo quería que quien hiciera la tapa me escuchara primero cómo era el bar. Jaime tomó esa descripción y la convirtió en la imagen que hoy tiene el libro.”
Un detalle muy especial es que la elección del diseño definitivo quedó en manos de María Esther Sánchez, madre del escritor, quien seleccionó la portada entre tres o cuatro propuestas elaboradas por Riviere.
Y hubo otro momento cargado de emoción: al finalizar la entrevista con Laprida Noticias, Daniel llevó personalmente el primer ejemplar del libro a su madre, cumpliendo así uno de los deseos que se había impuesto antes de iniciar la venta al público.
“Primero quiero que lo vea mi madre y que lo tenga ella. Después sí comenzaremos a venderlo.”
Un libro sin fines comerciales
Bayones explicó que el objetivo nunca fue económico.
“No quiero hacer dinero con esto. Estamos viendo el precio que tendrá, pero la idea es que la gente pueda leerlo.”
La obra podrá conseguirse próximamente y no descarta que también esté disponible en el comercio de Miguel Piovacci, además de otros puntos de venta que irán definiendo en los próximos días.

Ya piensa en una segunda parte
El cierre del libro incluye una palabra que deja abierta la puerta a una continuación: “Continuará”.
Todo surgió luego de que Javier Pais, hijo de Obdulio Pais, leyera uno de los relatos y le enviara un audio compartiendo nuevos recuerdos del barrio y de las tradicionales fogatas de San Juan y San Pedro.
“Ese audio me despertó nuevas historias. Seguramente habrá una segunda parte.”
Incluso, mientras disfruta del lanzamiento de Crónicas del Bar La Roquelina, Bayones confirmó que ya comenzó a trabajar en un nuevo proyecto literario.
“Escribir es algo muy lindo. Te ayuda a estar bien de la cabeza. Ahora disfrutaremos este libro y después veremos qué viene.”
Antes de despedirse, dejó una frase que resume el espíritu de toda la obra:
“Ojalá que, cuando la gente abra este libro, vuelva a levantarse la persiana de metal del bar de La Roquelina y vuelvan a aparecer todos sus personajes.”




