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Sociedad | Ni Una Menos: una multitudinaria movilización volvió a decir presente en Laprida a 11 años del primer grito colectivo

Con la consigna “Vivas nos queremos”, vecinos y vecinas participaron de una nueva jornada de reflexión, memoria y concientización organizada por la Mesa Local Contra la Violencia de Género. El recuerdo de Agostina, Dulce, Noelia y todas las víctimas de femicidio estuvo presente en cada palabra

A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, la comunidad de Laprida volvió a sumarse este miércoles 3 de junio a la histórica jornada de visibilización y lucha contra las violencias por motivos de género. Al igual que ocurrió en distintos puntos del país, la consigna fue clara y contundente: “Vivas nos queremos”.

La actividad comenzó a las 17 horas con una marcha autoconvocada en la Plaza Central Pedro Pereyra y continuó posteriormente, cerca de las 18.30 horas, en las instalaciones del Centro Universitario Municipal, ubicado en avenida Pedro Pereyra y Mitre, donde la Mesa Local Contra la Violencia de Género convocó a la comunidad para compartir testimonios, reflexiones y manifestarse colectivamente frente a una problemática que continúa cobrando vidas en todo el país.

La jornada estuvo atravesada por el dolor y la conmoción que generan los recientes femicidios de jóvenes como Agostina, Dulce y Noelia, casos que volvieron a poner en agenda la necesidad de profundizar las acciones de prevención, acompañamiento y erradicación de las violencias.

Durante el encuentro dialogaron con Laprida Noticias la directora de Políticas Comunitarias e Inclusión del Gobierno Municipal, Estefanía Álvarez; Patricia Estrabeau, integrante del Equipo Interdisciplinario del Juzgado de Paz; y Marianela Dries, integrante del Equipo Interdisciplinario del Servicio Local, quienes destacaron el trabajo cotidiano que se realiza desde la Mesa Local y la importancia de sostener estos espacios de concientización.

Un 3J atravesado por hechos recientes

Estefanía Álvarez explicó que la Mesa Local Contra las Violencias está integrada por distintos organismos e instituciones que desde hace años trabajan de manera articulada en políticas de género, prevención y promoción de derechos.

“Este 3J fue diferente, como nos pasa muchas veces a las mujeres cuando los hechos nos atraviesan tan de cerca. La situación de Agostina está muy latente, también lo de Dulce y Noelia, personas que recientemente fueron asesinadas”, expresó.

Álvarez destacó que estas fechas permiten visibilizar una problemática que muchas veces parece lejana, pero que también está presente en las comunidades pequeñas.

“Participamos de la marcha, pudimos escucharnos y fortalecer las redes entre mujeres. Son fechas que ayudan a visibilizar una problemática cotidiana que trabajamos permanentemente. Trabajamos en la urgencia, pero también en la prevención. Es importante que la comunidad sepa que estas cosas que vemos en la televisión también pasan en Laprida. Existen diferentes tipos de violencia y muchas veces están naturalizadas”, señaló.

Asimismo, recordó que la Mesa Local se reúne el segundo martes de cada mes en Punto Digital y que se trata de un espacio abierto de trabajo conjunto entre distintos organismos locales.

“Toda la sociedad debe ser parte de esta lucha”

Por su parte, Patricia Estrabeau destacó la emoción que generó la convocatoria de este año y el acompañamiento de la comunidad.

“Durante estos once años hemos tenido distintos niveles de participación, pero esta vez fue muy emocionante ver la cantidad de personas que se acercaron. Tenemos estos tres femicidios mediáticos recientes, pero lamentablemente son apenas una parte de una realidad mucho más amplia. Ya son 111 las mujeres asesinadas en lo que va del año”, sostuvo.

La profesional explicó que uno de los principales objetivos de la Mesa es que la sociedad comprenda que el femicidio representa solamente la expresión más extrema de una serie de violencias que comienzan mucho antes.

“El femicidio es la punta del iceberg. Debajo hay un montón de situaciones cotidianas que vivimos las mujeres y que muchas veces están naturalizadas. Por eso el trabajo es diario, pequeño, constante, orientado a cambiar actitudes, pensamientos y prácticas que luego pueden derivar en situaciones de violencia más graves”, manifestó.

Durante la actividad se compartieron testimonios de mujeres que atravesaron situaciones de violencia, algunos de manera anónima y otros en forma pública, además de lecturas alusivas a la fecha.

Estrabeau recordó además que el primer Ni Una Menos surgió de manera espontánea tras el femicidio de una adolescente de 14 años y señaló que cada aniversario renueva el compromiso colectivo para seguir trabajando por una sociedad más igualitaria y libre de violencia.

“No existen las denuncias falsas, faltan denuncias”

Consultada sobre la realidad local y el acceso a los mecanismos de denuncia, Estrabeau remarcó que el proceso de denunciar suele ser complejo para quienes atraviesan situaciones de violencia.

“Estamos en una comunidad pequeña, contamos con una Comisaría de la Mujer que trabaja muy bien y con organismos que mantenemos comunicación permanente. Lo que vemos es que llegar a denunciar es un proceso difícil”, explicó.

En ese sentido fue contundente al referirse a uno de los discursos que suelen aparecer en torno a la problemática.

“No existen las denuncias falsas. La denuncia existe porque hay un conflicto. Después será tarea de la Justicia investigar y determinar los hechos, pero una persona no llega a la Comisaría de la Mujer porque sí. Llega porque está atravesando una situación que la afecta”, afirmó.

Además, indicó que muchas mujeres llegan a denunciar luego de años e incluso décadas de sufrir violencia.

“Cuando una mujer decide denunciar generalmente es porque agotó todas las instancias previas y siente que ya no tiene herramientas para afrontar la situación. Muchas otras nunca llegan a denunciar y probablemente jamás nos enteremos de lo que viven diariamente”, agregó.

Por ello insistió en la importancia de que quienes estén atravesando estas situaciones sepan que cuentan con una red institucional preparada para acompañarlas.

“En Laprida están la Comisaría de la Mujer, el Juzgado, el Área de Género, el Servicio Local y otros organismos trabajando diariamente para recibir, acompañar y ayudar a quienes sufren violencia”, remarcó.

Una construcción colectiva para una vida libre de violencia

A su turno, Marianela Dries invitó a reflexionar sobre el significado profundo de la fecha y el compromiso que demanda de toda la sociedad.

“El 3 de junio es una fecha que nos interpela a todos. Son muchas sensaciones encontradas. Cada 31 horas muere una mujer en Argentina, pero también mueren niñas. Hace once años la víctima que dio origen a esta movilización tenía 14 años y hoy Agostina también nos duele porque tenía 14 años”, expresó.

La integrante del Servicio Local destacó la necesidad de pensar en infancias libres de violencia y de asumir la problemática como una responsabilidad colectiva.

“No puede ser solamente una fecha en el calendario. Tiene que ser una construcción cotidiana. Necesitamos que la sociedad participe, se comprometa y se involucre. Es una responsabilidad de todos lograr que mujeres, diversidades, niños y niñas puedan vivir una vida libre de violencia”, sostuvo.

También coincidió en que la denuncia suele ser la última instancia dentro de un largo proceso.

“Muchas personas no denuncian por miedo o porque los procesos son largos y desgastantes. Pero queremos que sepan que estamos presentes, que pueden acercarse aunque todavía no hayan realizado una denuncia. Hay equipos interdisciplinarios que trabajan todos los días para acompañar, contener y brindar herramientas”, señaló.

Finalmente, realizó un llamado a toda la comunidad para involucrarse activamente en la prevención y erradicación de las violencias de género.

“Es una temática que nos interpela a todos. Por eso invitamos a la comunidad a sumarse, a participar y a construir juntos una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencias”, concluyó.

La jornada finalizó con un fuerte mensaje colectivo que se repitió a lo largo de toda la actividad: mantener viva la memoria de quienes ya no están y continuar trabajando para que ninguna mujer, niña o diversidad vea vulnerado su derecho a vivir una vida libre de violencia. A once años del primer grito de Ni Una Menos, Laprida volvió a decir presente y a renovar su compromiso con esa lucha.

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