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Sociedad | #3J en Laprida: una nueva marcha de Ni Una Menos convocó a reflexionar sobre la violencia de género y la construcción de una sociedad más igualitaria

A 11 años del nacimiento del movimiento Ni Una Menos, vecinos y vecinas de Laprida se reunieron en la Plaza Pedro Pereyra para compartir reflexiones, intercambiar opiniones y renovar el compromiso contra la violencia de género. Las referentes de la convocatoria, Estefanía Rodríguez y Eliana Wilde, destacaron la importancia de la participación ciudadana, el rol de las masculinidades y la responsabilidad colectiva en la construcción de una sociedad más justa

Este miércoles 3 de junio, en el marco de una nueva jornada nacional de Ni Una Menos, que tuvo réplicas en numerosos puntos del país, Laprida también alzó su voz contra la violencia de género. Minutos después de las 17 horas, un nutrido grupo de mujeres, niñas, adolescentes y algunos hombres se congregó en la Plaza Pedro Pereyra para participar de un encuentro que tuvo como eje principal la reflexión, el diálogo y el intercambio de experiencias.

La convocatoria se realizó al cumplirse once años de la primera movilización masiva que marcó un antes y un después en la lucha contra los femicidios y las violencias hacia las mujeres en Argentina. Durante la actividad, los presentes compartieron opiniones y analizaron los desafíos que aún persisten para lograr una sociedad libre de violencia.

Finalizada la jornada, las referentes de la convocatoria local, Estefanía Rodríguez y Eliana Wilde, dialogaron con la prensa y expresaron su satisfacción por la respuesta de la comunidad.

“Primero, gracias a toda la gente que se acercó, varones, mujeres, infancias. Gracias por estar acá, por acompañarnos y por hacerlo más visible. No pensábamos que iba a venir tanta gente y fue realmente muy linda la convocatoria”, expresó Rodríguez.

La referente destacó especialmente el valor de generar espacios donde las personas puedan expresar lo que sienten y reflexionar colectivamente sobre una problemática que continúa vigente.

“Lo que apelábamos en este encuentro era a invitar a las masculinidades a ayudarnos a pensar esta sociedad, a involucrarse, a no tener miedo de decirle a un compañero de trabajo o a un amigo que ciertos chistes no van, que determinadas actitudes no corresponden. Ahí es donde empieza la violencia, y después se replica hasta llegar a la punta del iceberg que es el femicidio”, señaló.

Rodríguez hizo referencia a los recientes casos de violencia extrema ocurridos en el país, entre ellos los asesinatos de una adolescente de 14 años en Misiones y de otras mujeres víctimas de femicidio, para remarcar la necesidad de cuestionar las conductas cotidianas que muchas veces son naturalizadas.

“Tenemos que empezar a pensar qué tipo de sociedad queremos construir, cómo nos vamos a involucrar y qué acciones vamos a realizar todos los días. No necesariamente tiene que ser una marcha la que nos convoque; también debe convocarnos la pregunta, el cuestionamiento y la capacidad de problematizar actitudes de amigos, familiares o compañeros”, sostuvo.

El desafío de educar y revisar conductas cotidianas

Durante la charla con los medios, Rodríguez insistió en la importancia de trabajar desde la educación y la prevención.

“Hay que poner el foco en esas actitudes cotidianas que aparecen en la escuela, en casa, en los clubes o en cualquier espacio donde socializamos. No debemos tener miedo de frenar una agresión o un chiste, aunque parezca insignificante. Muchas veces esos llamados piropos no son piropos, sino situaciones de abuso o acoso”, explicó.

En ese sentido, remarcó la necesidad de volver a revisar comportamientos que en algún momento comenzaron a cuestionarse, pero que con el tiempo parecieran haber perdido centralidad en el debate público.

“Ojalá algún día no tengamos que marchar más”

Por su parte, Eliana Wilde reconoció que la amplia participación de la comunidad generó sentimientos encontrados.

“Es gratificante ver tanta cantidad de gente en una ciudad que generalmente no convoca tanto, pero también es frustrante que todavía tengamos que seguir haciendo estas marchas. Estaría bueno que no tuviéramos que hablar más sobre el asesinato de ninguna mujer”, manifestó.

La comunicadora social planteó además la necesidad de reflexionar sobre la manera en que se construyen los discursos sociales y mediáticos.

“También tenemos que cuestionarnos cómo comunicamos las cosas, cómo ponemos en palabras determinadas situaciones y cómo construimos los discursos. Porque así también construimos la sociedad en la que vivimos y en la que vivirán nuestros hijos e hijas”, indicó.

Wilde expresó su deseo de que en el futuro las movilizaciones puedan estar orientadas a otros valores.

“Ojalá la próxima marcha sea para hablar de la ternura, del afecto, de ver al otro y de acompañarnos, y no para seguir hablando de las consecuencias de una sociedad patriarcal que sigue provocando violencia y muertes”, afirmó.

Construcción colectiva y responsabilidad social

Uno de los conceptos que atravesó toda la jornada fue la importancia del encuentro y del diálogo como herramientas para transformar la realidad.

“Agradezco profundamente a quienes se acercaron porque estamos en un momento donde debemos asumir una responsabilidad total para evitar que el mundo avance hacia lugares de los que después sea difícil volver. La construcción de la sociedad la hacemos entre todos y la única forma de hacerlo es encontrándonos, hablando, debatiendo y discutiendo”, expresó Wilde.

La referente consideró que la revisión permanente de la historia y de las experiencias colectivas puede ser una herramienta fundamental para mejorar el futuro.

“Si somos capaces de leer nuestro pasado, seguramente podremos construir un futuro mejor. Ojalá sea un futuro de ternura, de construcción colectiva y de comunidad, porque creo que eso es lo que más nos hace falta”, señaló.

El rol de los medios de comunicación

Antes de finalizar, Wilde puso el acento en la responsabilidad que tienen los medios en la construcción de sentidos y en la circulación de discursos.

“Los medios tenemos un rol muy importante en cómo construimos los discursos que circulan. Debemos empezar a pensar con mayor conciencia cómo titulamos, cómo compartimos información y qué palabras elegimos para contar lo que sucede. También desde ahí construimos sociedad”, reflexionó.

La jornada concluyó con un mensaje de agradecimiento hacia quienes participaron de la convocatoria y con una renovada invitación a continuar trabajando desde los distintos ámbitos de la vida cotidiana para prevenir la violencia y fortalecer una convivencia basada en el respeto, la igualdad y el cuidado mutuo.

A once años del primer grito colectivo de Ni Una Menos, Laprida volvió a sumarse a una consigna que sigue vigente y que busca mantener encendida la reflexión sobre una problemática que continúa interpelando a toda la sociedad.

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